Invierno. Apenas unas horas de luz debilitada son suficientes para sentir que no pertenezco al día.Soy más consciente de lo que pienso y siento cuando el Sol se oculta. La vigilia sagrada, la virtud del insomnio, ¿quién puede negar su beneficio?.
Un paseo nocturno por las calles muertas, donde no se respira ya el hedor de los muertos vivos, es reencontrarse con el Caos primigenio y el fantasma del dolor y la miseria. No hay poder que derrote a la caricia fría de la madrugada. Regala a todos nuestro mayor miedo, la muerte, y bendice a sus elegidos, seres profundos de nacimiento, matando sus esperanzas y sueños. Estaré eternamente agradecido a la Noche, al manto de neutro silencio que la cubre y a su Gran Máscara, el Día.